Tristeza o Depresión

Diferencias entre tristeza y depresión

Tristeza o depresión, ¿crees que son lo mismo? Pues… ¡No! Es un mito muy extendido del que pretendemos sacarte con este post, mostrándote las principales diferencias entre ambas, que no son pocas.

La propia definición de ambos términos ya define grandes diferencias entre tristeza y depresión:

La tristeza es una de las emociones que, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa forman el conjunto de las emociones conocidas como básicas o primarias y que independientemente de la cultura o raza a la que pertenezcamos, todas las personas las experimentamos, aunque la expresemos de forma diferente. Los motivos por los que nos podemos sentir tristes son muy diversos, desde recibir una mala noticia, una ruptura de pareja o simplemente no conseguir un objetivo son acontecimientos que los percibimos como desagradables y generan en nosotros esa emoción. Se caracteriza por provocar sensación de malestar a nivel emocional, melancolía, vacío, etc. Es normal que todos nos sintamos tristes en algunas ocasiones y a pesar de que a nadie le gusta sentirse así, esto no supone ningún problema.

La depresión es uno de los trastornos psicológicos más frecuentes, generando mucho sufrimiento tanto en la persona que lo padece como en las personas que conviven con la misma. El riesgo a lo largo de toda la vida de sufrir depresión es de un 10% para los hombres y un 25% para las mujeres. Este trastorno del estado del ánimo afecta a todas y cada una de las áreas de la vida de quien la sufre. Conlleva cambios importantes en la forma de sentir, de pensar y de actuar.

Lo que sí es cierto es que es fácil confundir ambos términos, el sentimiento (tristeza) con el trastorno (depresión). A pesar de ello, la tristeza continúa siendo un punto relevante y criterio al momento de dar una charla sobre la depresión como tal.

La tristeza, del mismo modo que la felicidad, ira o miedo, es un sentimiento básico en las personas. Se trata de la respuesta natural que el cerebro ejerce sobre una situación en concreto, en su mayoría negativa como las situaciones de estrés, por ejemplo. Esa tristeza si con el tiempo sigue vigente, puede llegar a evolucionar en depresión, es decir, en un trastorno que perjudica la salud mental de una persona. Entonces, decimos que la depresión es un trastorno del estado de ánimo que sobresale por tener un grupo de síntomas vinculados al pesimismo crónico, anhedonia, abulia y un malestar general.

Lo que suele ocurrir es que en muchas ocasiones hacemos un mal uso del término depresión para expresar como nos sentimos cuando tenemos un mal día o nuestro esta de ánimo está más bajo, la expresión que solemos utilizar es “estoy deprimido” en lugar de “me siento triste”.

Lo que suele llevar a que una persona se deprima es que ocurran cambios vitales percibidos como desagradables en su ambiente como, por ejemplo, pérdida o enfermedad de un ser querido, problemas económicos o pérdida de trabajo, entre otros. En este punto, cuando la persona vive esas pérdidas pasaría por un período normal de tristeza, pero si no sabe como gestionarla y dicha tristeza es mantenida en el tiempo y va en aumento comenzaría a sufrir cambios a nivel cognitivo, emocional y conductual y empezaría a deprimirse.

¿Cómo diferenciar tristeza y depresión?

Una de las diferencias principales que hay entre tristeza y depresión es el marco conceptual. A esto nos referimos que la tristeza es un simple estado de ánimo, común en las personas, mientras que una depresión va más allá por tratarse de un trastorno del estado de ánimo.

Aunque la principal diferencia reside en que la tristeza es una emoción básica que nos lleva a un estado emocional relativamente pasajero y que en la mayoría de las ocasiones no requiere de la ayuda de un profesional para sobrellevarlo, normalmente con el apoyo de nuestros seres queridos y la continuación de nuestra rutina es suficiente. Por el contrario, la depresión es un trastorno psicológico que se mantiene en el tiempo, se caracteriza por diferentes síntomas entre ellos la tristeza y que afecta a el desarrollo de la vida de quien la sufre necesitando ayuda de un profesional para superarla.

Otra gran diferencia son los síntomas. Cambios ya sea por exceso o por defecto en el sueño; cansancio y falta de energía; dificultad para concentrarse; sentimientos de desesperanza o abandono; pérdida de apetito o por el contrario aumento de la ingesta de alimentos; pensamientos negativos automáticos; anhedonia que es la incapacidad de sentir placer o la pérdida de interés por aquello que nos producía satisfacción; abulia que es la incapacidad para enfrentarse a las actividades que conlleva la rutina del día a día; sentimientos de inutilidad hacia si mismo incluso sentimientos de culpa. Todos ellos son síntomas de la depresión y que se den varios de estos síntomas, de forma intensa y mantenidos en el tiempo nos puede hacer sospechar que algo no va bien y que no se trata simplemente de que estemos tristes o decaídos anímicamente hablando.

Además, la aparición de la abulia (falta de voluntad o energía por hacer una determinada acción), es común en las personas que sufren depresión. Aquellos que padecen este malestar, suelen pensar que no existe algo que las motive a actuar. No hay iniciativa de nada y es algo que puede durar semanas e incluso, meses.

Por otro lado, como comentamos en un inicio, la tristeza es un sentimiento que se relaciona al estado mental y es algo pasajero. Es natural que una persona se sienta triste en momentos negativos. Sin embargo, la depresión pasa a ser una enfermedad, un estado crónico.

¿Cuándo debo ir a un psicólogo?

Las personas tristes o que sienten tristeza, no requieren de terapia, ya que en muchas ocasiones es la misma rutina se encargará de darle vuelta a su estado de ánimo con ayuda de familiares y amigos. Sin embargo, ante cuadros de depresión, éste pasa a ser un problema serio y que debe ser tratado rápidamente por un psicólogo.

Es entonces cuando nos deberíamos poner en manos de un profesional y acudir a terapia. La terapia cognitivo conductual es la que mejores resultados ha obtenido hasta la fecha en el tratamiento de este tipo de trastornos. Incluso, en ocasiones, necesita ser complementada con un tratamiento farmacológico guiado y supervisado por un Psiquiatra.

En el caso de que presentes algún inconveniente con tus emociones y sentimientos, desconociendo el motivo de tu estado y hay poca iniciativa para hacer las tareas que solías hacer con mucha energía, ponte en contacto con un psicólogo especialista en depresión cuanto antes.

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