Relaciones Tóxicas

Relaciones tóxicas: Qué son, características y tipos

Es un tema cada vez más socialmente en auge, a la vez que una de las causas más frecuentes afrontadas en terapias de pareja. A eso le sumamos el creciente número de solicitudes que nos han llegado al respecto y obtenemos como resultado este post, en el que vamos a tratar de ofrecer información sobre las relaciones tóxicas: su definición, lo que las caracteriza y los tipos de relaciones tóxicas que identificamos desde el punto de vista profesional. ¡Allá vamos!

¿Qué son las relaciones tóxicas?

Para empezar, definimos a este tipo de relaciones como tóxicas por los efectos perjudiciales que provocan a las personas que están involucradas en ellas. Las relaciones tóxicas están determinadas por vínculos afectivos que, de forma constante y duradera, se basan en el sufrimiento y en el malestar, y, por lo tanto, no estaríamos hablando de relaciones basadas en el amor.

A pesar que este tipo de relaciones suelen vincularse con las relaciones de pareja, cabe destacar que no es siempre así, ya que también pueden estar presentes en relaciones de amistad, relaciones familiares y/o laborales.

Relaciones tóxicas qué esUna relación tóxica es aquella que está determinada por la angustia que siente uno, o los dos miembros de la pareja, debido al uso de conductas de carácter tóxico, pudiendo así, llegar a traspasar la línea del maltrato psicológico.

Al principio, las personas que están dentro de una relación de este tipo no suelen darse cuenta, ya que las conductas tóxicas que se dan son muy sutiles, pasan desapercibidas, lo que provoca que sean muy difíciles de identificar y, por desgracia, estas conductas están muy justificadas y normalizadas en la sociedad actual.

Es en el momento que la persona experimenta malestar de forma recurrente y constante en su día a día y siente que es incapaz de “salir” de esa relación tan dañina, cuando etiqueta su relación como tóxica, y, así, busca ayuda para poder terminar con ella.

Características de las relaciones tóxicas

Cuando hablamos de relaciones tóxicas, no hablamos de personas tóxicas, ya que lo que determina que haya este tipo de relaciones son las conductas o los comportamientos que llevan a cabo las personas. Normalmente son conductas aprendidas, que se pueden desaprender, para crear otras más adaptativas y que ayuden a establecer relaciones más sanas.

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El primer paso para salir de este tipo de relación es identificar y conocer si estás o no dentro de una relación tóxica, así que para ello vamos a centrarnos en las características de estas relaciones:

  • Se trata de relaciones de desigualdad, lo que significa la existencia de desequilibrio de roles dentro de la relación, en la que una de las personas tiene un rol sumiso y de inferioridad (posiblemente con una baja autoestima), y la otra posee un rol de superioridad (incluso narcisista).
  • Están impregnadas de emociones como miedo, incertidumbre y/o ansiedad, desencadenadas por el sufrimiento de estar sin la otra persona.
  • Este tipo de relaciones están basadas en creencias erróneas o mitos del amor romántico, que se han ido transmitiendo socialmente, pero que provocan relaciones poco realistas y poco satisfactorias.
  • Uno de los requisitos fundamentales para definir una relación tóxica es que la relación perjudica más que beneficia, es decir, resta más que suma. Lo que conlleva un gran esfuerzo para continuar con la relación.
  • Normalmente, las personas que tienen este tipo de relaciones llegan a tomar conciencia en algún momento que la relación es perjudicial para ellos mismos.
  • Cuando toman conciencia, existe un deseo e intención de dejar la relación, pero hay “algo” que les provoca incapacidad para llevar a cabo la ruptura sentimental.
  • Antes que dejar la relación suelen convencerse a sí mismo que es una “mala etapa”. Este convencimiento está basado en el autoengaño y en tener esperanzas de que algún día todo cambie y se consiga estar bien con la pareja.
  • Las personas que están dentro de relaciones tóxicas dejan de ser ellas mismas, y sus necesidades personales pasan a un segundo, o tercer plano. Existe un estancamiento personal.
  • Están caracterizadas por discusiones de manera recurrente, que conllevan un gran desgaste emocional.
  • Posiblemente también exista aislamiento social y/o familiar, lo que retroalimenta que esa persona se sienta más sola, dependiente y necesitada de su relación de pareja.

Tipos de relaciones tóxicas

Relaciones basadas en la ridiculización o el menosprecio

La persona “dominante” juzga, desprestigia, humilla o critica a la otra persona, de una forma directa o indirecta, sobre todo en presencia de terceros. Lo que provoca en la otra persona un gran sentimiento de inferioridad, tristeza y vergüenza.

Relaciones con invalidación de las emociones

Una de los miembros que forma la relación, hace uso de estrategias para quitar importancia o minimizar lo que siente la otra persona, lo que impide la expresión emocional, la comprensión y la comunicación. Ejemplos de este tipo de relaciones podría ser cuando constantemente se utilizan frases del tipo: “No es para tanto”; “No deberías sentirte así” o “Eso es una tontería”.

Relaciones basadas en el control

La persona tiene especial cuidado e hipervigilancia con su vocabulario, sus formas de comunicar o sus conductas porque no sabe cuándo puede molestarse la otra persona.
Otro mecanismo de control en las relaciones de pareja es cuando se priva de su propia autonomía y se coarta la libertad a la persona, queriendo supervisar en todo momento lo que hace, impidiendo hacer lo que realmente quiere o tomar sus propias decisiones. Este tipo de relaciones provocan que la persona deje de ser ella misma, y sea como la otra persona le gustaría que fuera.

Relaciones basadas en la manipulación

Relaciones basadas en la manipulaciónSe ejerce control en el comportamiento, con técnicas de persuasión o de sugestión mental, para eliminar las capacidades críticas de la otra persona.

Una técnica de manipulación muy sutil en este tipo de relación tóxica es el uso del chantaje emocional, como estrategia de control y manipulación hacia la otra persona. Y otra estrategia de manipulación es la llamada “luz de gas” o “gaslighting”, donde la persona presenta información falsa para hacer dudar a la víctima de su memoria, su percepción y su cordura.

Relaciones basadas en la culpabilidad

La persona culpa a los demás de todo aquello malo que le pasa, incluso de cómo se siente, situándose a sí mismo en una posición de víctima, evitando así responsabilizarse de sus propios actos y emociones. La otra persona tiene la tendencia a sentirse culpable y hace todo lo posible para reparar el daño causado.

Relaciones de idas y venidas

Se trata de relaciones inestables, basadas constantemente por emociones de gran sufrimiento ante la ruptura y por emociones de euforia en las vueltas y reconciliaciones. Este mecanismo de “refuerzo intermitente” es lo que provoca el enganche y relaciones de dependencia emocional. Una conducta que es muy común en este tipo de relaciones es el uso de súplicas para que la otra persona vuelva con él o ella.

Relaciones basadas en la complacencia

Uno de los miembros de la relación, utiliza a la otra para conseguir sus objetivos, mientras que la otra persona tiene el rol de complacerle, haciendo uso del altruismo de forma excesiva y así, sintiéndose responsable de generar bienestar en el otro. Estamos también ante una relación de desigualdad porque solo un miembro de la relación obtiene beneficios.

Relaciones con problemas de celos

Este tipo de relaciones están caracterizadas por la desconfianza, la inseguridad y los celos, donde una, o las dos personas tienen miedo irracional a perder a su pareja por presencia de otra persona, lo que provoca una gran inseguridad, incluso control. Estas relaciones también están basadas en el mito del amor romántico en el que se cree que “si mi pareja siente celos es que le importo y me quiere”.

Relaciones de dependencia

Se caracterizan por anteponer el bienestar y la felicidad de la otra persona antes que la suya propia, girando su vida alrededor de la otra persona, lo que provoca excesiva sumisión y complacencia, dejando las necesidades individuales de lado. Este tipo de relación también se caracteriza por comportamientos adictivos de necesidad de amor y vínculo afectivo (voracidad afectiva).

Relaciones basadas en la dependencia

Relaciones centradas en el pasado

Están basadas en reproches y/o en el rencor hacia algo que ocurrió, centrándose en algo pasado tanto de la propia relación, como del pasado de la otra persona, algo que no se puede modificar, lo que impide disfrutar del presente y, por supuesto, también impide crear un buen futuro junto a esa persona.

Relaciones basadas en la comunicación agresiva

Se caracteriza por utilizar un estilo comunicativo donde los deseos y opiniones de esa persona están por encima de los de los demás, dónde no se respeta ni se usa buenas formas, por lo tanto, existe falta de asertividad. Lo más común es que este tipo de relaciones estén caracterizadas por la presencia de amenazas, insultos y diferentes faltas de respeto.

Relaciones basadas en las mentiras

Es característico que las personas que forman estas relaciones digan lo que no piensan, expresen sentimientos que no tienen, creando así ilusiones en la otra persona y abusando de la confianza que la otra persona ha depositado. No existe sinceridad en ellos, y por tanto, no existe una de las bases fundamentales en las relaciones de pareja que es la confianza.

Relaciones basadas en el miedo

Podemos destacar distintos miedos que existen en las relaciones tóxicas, como, por ejemplo: El miedo a la soledad, miedo a las posibles reacciones de tu pareja, miedo a no encontrar a nadie como él o ella, miedo a dejar de ser tú, miedo al qué dirán… El miedo, en cualquiera de sus formas, nos limita y supone vivir en una relación de ansiedad y angustia de forma persistente, algo que no es compatible con definir la relación como saludable.

Relaciones de idealización o magnificación

Las personas que tienen este tipo de relación, tienen a la otra persona en un pedestal a la otra persona, o tienen idealizada la relación de pareja que pueden llegar a tener. Estas relaciones solo conllevan frustración, desilusión y decepción, ya que están rodeadas de ideas utópicas.

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