Yo superé el trastorno obsesivo compulsivo

Yo superé el trastorno obsesivo compulsivo

Son más frecuentes de lo que puedas pensar los casos de trastorno relacionados con el TOC. Afortunadamente, uno de nuestros pacientes, decidió compartir en forma de carta cómo fue toda su vida en torno a esta enfermedad, y su desenlace, en forma de victoria con un «Yo superé el trastorno obsesivo compulsivo». Hoy somos nosotros (con el permiso de Raúl), los que compartimos contigo esta terrible historia con final feliz.

La gente me suele preguntar “cómo superé el trastorno obsesivo compulsivo”, a lo que suelo responder: “con mucha fe en mí mismo y la ayuda profesional correcta”. Mi nombre es Raúl y quiero contar un poco mi experiencia, años de angustia y el sufrimiento que pasé a raíz de este trastorno conocido como TOC.

Problema desde la infancia y adolescencia

Desde muy pequeño y a partir de los 9 años más o menos, ya tenía encima un peso de sensibilidad extrema. Pasaba por escenarios o situaciones en donde me sentía realmente pasmado e involucraban mi día a día. Traté de sobrellevar esa situación con ayuda de mis padres y seguir creciendo en una infancia un poco complicada.

A partir de los 14 años hasta la adolescencia completa (16 – 17 años), la situación empeoró considerablemente. Empecé a sentir mucho sufrimiento durante las 24 horas del día y no tenía del todo claro qué estaba pasando. Eran cada vez más y mayores los ataques de ansiedad que sufría.

Y es que para mí, estar en contacto con otros a pesar de ser de mi edad, creaba cierta preocupación y al mismo tiempo, un malestar enorme que desembocaba en trastornos de depresión, a veces la citada ansiedad, otras veces ira, … Afortunadamente, no todo el tiempo era así, tenía amigos cercanos en los que me apoyé de forma incondicional y que, hoy, no estaría aquí si ellos no fuesen parte de mi vida. Pero claro, ellos no estaban siempre conmigo y era en esos momentos cuando la cosa se complicaba bastante.

Fui al colegio y después al instituto y, en ambas etapas ya me costaba mucho mantener una conversación parcial con los compañeros, en especial si era una mujer. Las clases resultaban un infierno para mí al no poderme concentrar; esto provocaba un pensamiento / emoción de odio hacia mi persona. Confronté constantes batallas en mi cabeza que se llenaban de pensamientos negativos sobre la actitud que yo tenía hacia otros.

Me aislé mucho, evitaba fiestas, excursiones e incluso, a las chicas que llegaron a interesarse en mí. Estaba solo, y así quería estar…

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Cada vez me sentía más solo

Para mí, los días se volvían cada vez más una tortura y levantarme de la cama era una odisea completa. Sabía que debía enfrentar la realidad, pero algo en mí lograba detenerme y arrastrarme a la oscuridad hasta, que, finalmente, me ocultaba debajo de mi cobija. Durante esos días comprendí que si algo me hizo feliz, era cuando la noche caía sobre mi hogar y podía mantenerme alejado de todos.

Con esos pensamientos, ese sufrimiento que atravesé y que resultó tan doloroso, era mucho más difícil salir al mundo y enfrentar a la gente. Finalmente, llegué a un punto en donde ni siquiera salía con mis amigos, prefería ser un ermitaño y alejarme de todos.

Le expliqué a los seres más cercanos a mí todos los sentimientos y la fuerza que me faltaba para seguir con mi vida. Empezaron a invadirme pensamientos suicidas pero era demasiado cobarde como para llevar a cabo una acción atroz como cortar mis venas o tirarme de un sexto piso.

Punto de decisión

Hoy en día jamás hubiese pensado decir “yo superé el trastorno obsesivo compulsivo”, pero todo ese proceso de “limpieza” comenzó cuando yo tenía 19 años. En ese momento de mi vida pude poner nombre a lo que me pasaba: TOC. Empecé a buscar ayuda profesional, pasé por varios sitios que prometían la solución e hice muchas terapias, sin embargo, nada me ayudó.

No lograban acertar en el diagnóstico. El último profesional que visité era un psiquiatra con renombre en Málaga, estuve con él durante casi 4 años y tenía una dieta a base de pastillas (al día ingería unas 13). Como no vieron mejoras, decidieron utilizar el electro-shock pero nada acabó con el problema, seguía sintiéndome mal, como si esos 4 años hubiesen sido 4 días.

Pasé por muchos conflictos internos, no quería ver a mis amigos, no podía comer por cuenta propia, fue un total infierno hasta que llegó el día.

Mi noche de salvación

Un día común y corriente (de esos donde me la pasaba durmiendo y encerrado), encendí el televisor y pasando canales, me detuve en un documental. Trataba sobre psicología y lo que estaban contando se parecía mucho a mi vida actual. Finalizado el documental, terminé por pensar con más claridad y me decía “eso explicaría por qué me he sentido así toda mi vida”.

Decidí ponerme en contacto con un centro de psicología especialista en el tema. El mismo día que acudí, me lograron diagnosticar mi mal, me dijeron “tienes TOC, una fobia social combinada con una depresión grave, tu caso es… difícil de tratar”. Se me vino el mundo abajo, a lo que a continuación me respondió mi psicóloga con una frase que jamás olvidaré: «Raúl, levanta la cabeza. He dicho que será difícil, no que no vayamos a lograrlo. Vas a superar tu TOC. Recuerda: ¡Todo es Posible!.

Las siguientes semanas fueron duras, pero en pocos meses logré salir del infierno en el que me hallaba, logré vencer al TOC, y pude rehacer mi vida con esa normalidad que tanto necesitaba. Pude ir a la playa, acudir a eventos, salir con los amigos, conocer nuevas amistades y hasta tener una novia. Mi vida comenzó a mejorar significativamente, empezaron a llegar solicitudes de trabajo de diseño gráfico (es mi pasión y para lo que traté de formarme), … ¡Por fin el TOC era historia!

A partir de ese momento, empecé a ayudar a otras personas que tenían el mismo problema que yo. Y es que me hace muchísima ilusión contar mis vivencias, porque se la oscuridad que puede sentir una persona, lo complicado y difícil que la vida puede ser con TOC, y la felicidad que sientes al superarlo.

Quizás suene repetitivo, pero me encanta hacerlo; puedo decir con orgullo que yo superé el trastorno obsesivo compulsivo después de tantos años de lucha. Por eso, si necesitas mi apoyo, consejo o preguntarme todos tus problemas, puedes hacerlo. De todas formas, siempre puedes acudir a un psicólogo especializado en trastorno obsesivo compulsivo como el que tuve yo, donde sabrán atenderte perfectamente bien.

Recuerda algo: todo problema psicológico puede solucionarse y salir definitivamente de ello. Simplemente tienes que buscar al profesional correcto que pueda ayudarte. Desde entonces siempre que he podido, he ayudado a otras personas que, como yo, lo estén pasando mal. Si alguien necesita mi apoyo, comprensión o consejo o bien quiera preguntarme cualquier cosa que crea que le pueda ayudar relacionada con superar el TOC, en este centro pueden contactar con mi psicólogo en Málaga para que le faciliten mis datos, sin problema alguno.

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